Os dejamos la colaboración de la Dra. Sara Carrasco para Diario Médico escrito por María R.Lagoa

La relación entre ambas disciplinas se traduce en productos que potencian y protegen los resultados de los tratamientos médicos.

No es nuevo el vínculo entre la cosmética y la Dermatología Estética. Son disciplinas unidas desde hace siglos. Desde siempre, el dermatólogo ha tratado la piel con ungüentos, aceites, cremas y fórmulas magistrales. Pero el momento actual es especialmente productivo. De una parte, la industria ha desarrollado cosméticos mucho más activos y eficaces y, por otro lado, la población ha tomado conciencia de la importancia de cuidar y tratar su piel cuando está enferma y cuando está sana para mejorar su aspecto y prevenir su deterioro.   

“Muchísimos principios activos provienen de esta relación, los tratamientos de dermatología y Medicina Estética están estrechamente unidos al uso de cosméticos, los cuales potencian y protegen los resultados obtenidos con los tratamientos médicos”, explica la dermatóloga Sara Carrasco, del grupo de clínicas de Bilbao que lleva su nombre.

La dermocosmética se ha convertido en una categoría importante en la que muchas farmacias están especializadas, según el farmacéutico Diego Sarasketa: “La colaboración es evidente entre la dermatología estética y la farmacia. Se demuestra cuando los farmacéuticos hacemos nuestras citas, utilizamos nuestro dermoanalizador y, de manera profesional, realizamos un informe sobre la situación de la piel. Asimismo, los laboratorios han desarrollado cosméticos con activos que se utilizan en medicina estética adaptados a cremas que dispensamos en función de las concentraciones y las cantidades que la legislación permite”.

Una muestra clara son los retinoides y sus derivados, que han sido utilizados en dermatología para el tratamiento de múltiples patologías vía oral o a nivel tópico (cremas o geles). Junto a esos usos clásicos, se están aplicando como cosméticos en tratamientos preventivos del envejecimiento, protocolos de mejora de la calidad cutánea, en los melasmas, la rosácea o la hiperpigmentación. “La cosmética actual tecnológicamente nos ayuda a cuidar nuestra piel, a mejorar su aspecto y a tratar y prevenir alteraciones”, enumera la doctora Carrasco.

Los retinoides son transformadores de la piel, es decir, mejoran la función celular. Esta es la razón de que tengan un número importante de indicaciones, desde el acné hasta el envejecimiento: “Ayudan a que la piel esté más sana y, por lo tanto, más bonita”, recuerda.

Por su parte, los humectantes y las cremas barrera aportan hidratación y ayudan a evitar la pérdida transdérmica de agua, mientras que los alfa hidroxiácidos contribuyen a la renovación celular. “Todos aportan beneficios diferentes a nuestra piel. Se pueden utilizar solos o en combinación, en cuyo caso la base que pondríamos serían los protectores de la piel y la punta de la pirámide los retinoides”, señala esta especialista. 

Combatir el envejecimiento 

Sin duda, combatir el envejecimiento de la piel es uno de los objetivos destacados a los que sirven estos productos cosméticos que provienen de la dermatología y la medicina estética. A medida que van pasando los años, la cantidad de colágeno y elastina que producen los fibroblastos disminuye, un efecto que se potencia con la exposición al sol. “Actualmente, existen activos que se utilizan en las cremas en concentraciones adecuadas, como retinol y vitamina A, que son potentes antioxidantes, eliminan radicales libres y estimulan la producción del colágeno de los fibroblastos”, explica Sarasketa.

Están muy en boga la niacidamina como despigmentante o moléculas como el ácido hialurónico (de varios pesos moleculares), que se inyecta en la dermatología estética y que produce hidratación e incrementa la síntesis de colágeno y elastina, aportando densidad a la piel. La vitamina C o los factores de crecimiento son otros activos empleados para este fin.

Nuevas fórmulas 

Es una realidad que la introducción de novedades en el mundo de la cosmética es una constante, pero lo verdaderamente novedoso es el gran esfuerzo que está haciendo la investigación para hacer evolucionar estos productos y conseguir nuevas fórmulas. “Esta investigación está desterrando la vieja creencia de que cuanto más concentrado mejor o cuanto más potente mejor; actualmente la ciencia aporta dosis óptimas de principios activos y las fórmulas cosméticas son más compensadas, seguras y eficaces. Disponemos de cosmética activa basada en la evidencia científica con fórmulas que funcionan y tienen muy buenos resultados”, comenta Sara Carrasco.

La tecnología actual favorece la absorción y el resultado final de los principios activos. “Esta tecnología puede venir en forma de sérum o incluso de microcápsulas que se liberan de manera prolongada en nuestra piel para que el efecto dure más en el tiempo y, por tanto, sea mucho más eficaz”, matiza Sarasketa.

La limpieza de la piel es otra de las patas para que los tratamientos funcionen. Y es también un ámbito en el que se han producido resultados a partir de los procedimientos empleados en la medicina estética. Es el caso de los alfa hidroxiácidos, que producen un peeling, oxigenando la piel y haciéndola más receptiva a los tratamientos.

Los especialistas en Dermatología Estética utilizan recursos de la cosmética con sus pacientes después de realizar algunos tratamientos. Una de sus funciones es proteger el procedimiento aplicado y mejorar la recuperación de tejidos, por ejemplo, tras el láser. Otra es potenciar los resultados, para lo que se recurre a los retinoides, AHA, niacinamida, arbutina o kojico. 

Cuestión de precio

Carrasco asegura que los productos fruto de la sinergia entre la Dermatología Estética y la cosmética no son caros: “Muchas veces, para sorpresa de nuestros pacientes, son más asequibles que los cosméticos de perfumería”. El motivo es que se tienen ingredientes que han demostrado eficacia sin necesidad de que sean exóticos o de difícil acceso. También influye que en la cosmética médica no se utilizan campañas de marketing ni modelos para promocionar el producto: “El deseo de la cosmética médica es que funcione científicamente y su mejor campaña son los estudios y las evidencias científicas”.

Cosmética personalizada

En los últimos años está cobrando importancia la cosmética personalizada, es decir, personalizar activos según las necesidades de la piel, “el sueño hecho realidad de un dermatólogo”, confiesa Carrasco. 

La cosmética personalizada utiliza dosis óptimas de activos basados en la evidencia científica y desarrollada por la industria farmacéutica. Los activos que se utilizan son conocidos en Dermatología, pero ahora, gracias al desarrollo de la tecnología, están disponibles en dosis óptimas para poder ser utilizados en cosmética de manera eficaz y segura

“La piel es un órgano que cambia según nuestro estado hormonal, la estación del año o la actividad que realicemos. Con la cosmética personalizada podemos crear en nuestras consultas un sérum a medida para que el paciente lo aplique en su domicilio después de un tratamiento láser en la clínica, con los principios que el paciente necesita en ese momento por un precio más que adecuado”, subraya esta especialista.

Carrasco considera que la personalización de la cosmética es siempre recomendable, pero es imprescindible en los casos en los que la mezcla de activos que se necesita para el paciente no existe como tal en el mercado o las concentraciones no son las que se buscan. También para aquellas personas de piel intolerante o exigente que quieren que su producto cosmético de tratamiento tenga un alto rendimiento. 

Cada vez más, los pacientes se van familiarizando con nombres como la niacinamida, azelaico, retinol, salicícilo, glicólico, SOD (Superóxido dismutasa) o arbutina. Se trata de  activos que, bien indicados y utilizados en una rutina adecuada, pueden mejorar la piel además de cuidarla. 

Según Sarasketa, en la farmacia existen herramientas, como las vitaminas A y E o sérums de hidratación que, a tenor de las necesidades de la piel en cada momento o situación, se pueden añadir en forma de gotas al tratamiento habitual para completarlo puntualmente. “Por tanto, en la farmacia comunitaria sí que se hace cosmética personalizada, en función de las necesidades puntuales, sobre todo de la temporada en la que estemos, porque nuestra piel es un órgano vivo que no es el mismo en verano, otoño o invierno”.

Papel del farmacéutico 

“El papel del farmacéutico es básico” en el asesoramiento de  las personas que se someten a tratamientos de medicina estética, “independientemente de cuál sea la causa”, asegura Sarasketa. Tanto él como Carrasco coinciden en defender el valor de los equipos multidisciplinares, para que trabajen por el bienestar de los pacientes. “El dermatólogo y el farmacéutico siempre han trabajado juntos, no sólo en la prescripción de medicamentos sino en la formulación magistral y la creación de fórmulas a medida para los pacientes. Esta relación es la clave del éxito de muchos tratamientos”, comenta la dermatóloga.

En los últimos años, la farmacia comunitaria ha actualizado sus servicios, según Carrasco, quien aprovecha para recordar el papel actual de la farmacia durante la pandemia. “Respecto a los productos cosméticos, como no podría ser de otra manera, estoy segura de que esta colaboración constante y apoyo mutuo se desarrollará todavía más en los próximos años”.